Los primeros 30 días de adopción de inteligencia artificial no necesitan un despliegue masivo.
Necesitan una secuencia controlada.
Primera semana: descubrir qué herramientas ya usa el equipo, para qué tareas y con qué información.
Segunda semana: clasificar los usos por riesgo y definir dónde se permite, dónde se restringe y dónde se exige revisión humana.
Tercera semana: elegir un proceso real, establecer una línea base y ejecutar un piloto con responsables claros.
Cuarta semana: comparar el antes y el después, documentar lo aprendido y decidir si corresponde continuar, ajustar o detener.
El objetivo no es lograr que toda la empresa use la misma herramienta en un mes.
Es construir un patrón de adopción que pueda repetirse sin perder seguridad, calidad ni control.
Primero evidencia.
Después escala.

