Horas trabajadas y líneas producidas describen actividad.
No muestran por sí solas si la entrega de software mejoró.
Para observar capacidad real necesitamos un conjunto más equilibrado de señales:
- ciclo: cuánto tarda una necesidad en llegar a producción;
- calidad: qué defectos aparecen antes y después de liberar;
- retrabajo: cuánto esfuerzo se repite por requisitos, diseño o arquitectura;
- operación: disponibilidad, incidentes y tiempo de recuperación;
- economía: cuánto cuesta entregar, operar y cambiar una capacidad.
Ninguna métrica aislada cuenta toda la historia.
Reducir el tiempo de ciclo mientras aumenta el retrabajo no es una mejora.
Bajar el costo de construcción mientras suben los incidentes tampoco.
Para que la medición sirva, cada indicador necesita una definición estable, una línea base y una tendencia que pueda compararse con el resultado esperado.
Medir mejor no significa llenar otro tablero.
Significa detectar si la velocidad, la calidad y el costo están avanzando en la misma dirección.

